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martes, 17 de junio de 2008

Discriminación


Y entonces el joven se levantó, golpeado y humillado por todos... sabía que llegaría ese momento. Dificultosamente, se puso de pie, notó como su cabeza parecía tener huevos por todos lados producto de los golpes. La gente que lo rodeaba lo miraba satisfecha, y parecía conforme con lo que habían hecho... "Merece ser castigado..." decían una y otra vez mientras lo golpeaban y le escupían.
En aquella época era considerado pecado mortal contra Dios y la Iglesia lo que el acababa de hacer... en lo que el acababa de ser descubierto...
Una vez de pie, posó sus ojos sobre el sacerdote, que como el promovedor de toda la revuelta, era quien mas altanero lo miraba y castigaba "en el nombre de Dios", como había dicho... El joven, con los labios hinchados y sangrando, miro en el suelo a su amante... que aún yacía respirando apenas... Levanto la mirada, y con gran esfuerzo, solo dijo unas palabras, una palabras que terminaron en un silencio sepulcral en aquel paisaje surrealista...

- Antes que todo, Dios creó el amor... - Dijo cerrando los ojos, y dejando caer una lágrima...

jueves, 10 de abril de 2008

"Siempre, Alhelí..."


No podía imaginarme sin ella, no podía imaginar mi vida lejos de ella... sin embargo, lo que menos imaginaba, estaba sucediendo...
Nos amamos por cuatro años. Cuatro años que fueron suficientemente, para amarla mas que a mi mismo, para dar mi vida por ella si fuera necesario, para darlo todo... y dejarlo todo. Sin embargo la vida tiene formas dolorosas de enseñarnos, y de darnos la lección mas grande de nuestra vida.

Ella se llama Alhelí... la mujer de mi vida, no podría decirle mas cuanto la amaba, porque ella lo sabía, lo sabía claramente, se lo decía a cada momento, junto a un beso en la mañana, bajo la luna en las noches, abrazados en el sofá escuchando jazz, bajo la débil luz del atardecer... lo sabía, no necesitaba comprarle joyas o darle lujos, yo sabía que no había nada que la hiciera mas feliz, que hacerla mi vida, y lo era...
Alhelí tenía formas diferentes de mostrarme su amor, tocaba mi rostro y recitaba poemas a media voz durante la noche, buscaba mi boca, y la acariciaba con suavidad, estremeciendo cada uno de los músculos de mi cuerpo. Sus manos recorrían mi ser y exitaban los nervios de mi piel, recibía el calor de sus manos... y el amor en sus palabras alimentaba el amor que sentía por ella.
Teníamos 17 años ambos, eramos jóvenes... con sueños, sueños y metas que queríamos ver cumplidas juntos. Todo comenzó con una simple amistad, que inocentemente nos llevo de a poco a poco al amor... hoy tenemos 20 años, y conocerla fue lo mejor que me ha pasado en la vida, me atrevo a decirlo, porque sé que es así... Alhelí, el nombre de la flor mas hermosa que conozco, y el normbre de la mujer que amo... Alhelí... ella nunca pudo ver un Alhelí... Alhelí solo veía oscuridad... Alhelí no podía ver nada.

Hace mas o menos 3 meses que las cosas en mi hogar no habían funcionado, mis padres están sin trabajo, y mi hermano es un desastre... hemos estado viviendo en muy malas condiciones, de la caridad de los vecinos, y en mi caso, del amor de mi Alhelí... Sin embargo, hace unos 5 días atrás, mi padre recibió una importante propuesta de trabajo, que asegura el dinero suficiente para sustentar a mi familia, y pagar mis estudios universitarios... el único problema, es que implica que nos vallamos fuera del país...
No sabía que hacer, no podía dar la espalda a mi familia, sin embrago, tampoco podía alejarme de Alhelí, como le explicaría la situación, como le haría entender cuanto quería quedarme junto a ella, pero que no podía! simplemente no podía! ...que haría ahí..?! estaba ella, lo sé, pero... tenía una familia, tenía que estudiar... ella lo entendería...

- Alhelí... - le hable... y acaricie su rostro, delgado y moreno...
- Dime amor... - Hablo ella con serenidad, esa serenidad que siempre era capaz de entregarme, aún sin decir nada, aún si solo fuera un suspiro lo que saliera de entre sus labios...
- Tengo algo que decirte...
- Lo sé... - Me respondió ella inmediatamente...
- ...Como lo sabes?!
- Hace algunos días te he sentido mas cercano, tu voz esta mas nostálgica... y tus movimientos mas torpes... no creas que no te conozco lo suficiente... he sido testigo de todos tus cambios en los últimos cuatro años...
- Nadie me conoce mas que tu... cierto?... - Pregunte, seguro de la respuesta, siempre era la misma, lo sabía... y lo amaba...
- No menso, conozco cada lunar de tu cuerpo... los he sentido, y los he besado... - Esbocé una sonrisa... y ella poso su mano sobre mis labios... rió conmigo, y cuando el momento se hubo terminado, bese sus dedos delicadamente, y me detuve en sus ojos azules...
- Es algo malo... algo, que espero entiendas...
- Puedes decirme lo que quieras... haré un esfuerzo...
- Mi padre consiguió un trabajo fuera del país y... - Una lágrima silenciosa callo por mi rostro, el solo hecho de enfrentarlo me convertía en un ser débil y sensible... un suspiro... y la suave dulzura de su mano limpio la gota en mi cara...
- ...Y es lo que debes hacer. No te preocupes, lo entiendo. Acaso eso acabará con nuestro amor?
- No!... no, por favor!, y eso es lo que quiero que entiendas... aún te amo, y siempre lo haré... solo que, no puedo manejar esto... Por favor, dime que lo sabes, dime que sabes que siempre te amaré... - Dije con la voz entre cortada, y con una suave melodía de fondo que venía de la radio...
- Lo sé... siempre lo he sabido, y siempre lo sabré... - Ella me respondió...

Esa noche nos amamos como nunca, seria la última, y fue la mejor... no quería separarme de ella, no quería dejarla, la amo, y para mi es muy importante que ella lo sepa, muy importante...
Con esta experiencia aprendí... lo que realmente significa el poder del amor. Siempre escuché a personas decir que el amor, es el poder mas grande que existe, nunca lo entendí.

"El amor mueve montañas...", me dijeron una vez, no se trata de eso, por mas que ame a Alhelí, ninguna montaña se moverá y me la traerá de vuelta... el amor, es una fuerza interior, que nos mueve, y que no se detiene nunca, no importa cuan lejos estemos, no importa a quien tengamos a nuestros lados, siempre nos amaremos, en silencio, nunca se apagara esa llama, mas fuerte que cualquier otra cosa.
Todo hombre tiene un precio, la verdad tiene un precio... un secreto puede no serlo, y un amigo convertirse en un enemigo. Pero el amor, es algo que jamás podrán quitarme... podrán quitarme la esperanza, robarme un amigo, destrozar mi vida, pero el amor superará todo eso, y no se acabará.
Alhelí me enseño que no importa realmente lo que hagamos, no importa si no nos vemos en dos, tres o cinco años, porque si el amor es verdadero, no morirá nunca. No importaba si ayer no íbamos al cine, o si el mes pasado no pude ir a verla porque ella tenia que estudiar... el amor siempre estuvo ahí, los actos que nos llevan a realizar nuestras vidas, son simples consecuencias de la experiencia terrenal que llevamos día a día, son consecuencia de nuestras familias, responsabilidades, amigos y de nuestra propia conciencia, pero nunca... nunca, nada podrá acabar con el amor, porque el amor es la fuerza mas grande que existe... y no habló de mover montañas o de noquear al mejor boxeador del mundo, si no que de una transcendencia en el tiempo, en generaciones... y en el corazón.

Así me alejé de ella, con tristeza, pero tranquilo... porque la amaba, y ella me amaba con la misma intensidad, ninguno de los dos sabíamos si nos volveríamos a juntar, si el destino volvería a cruzar nuestras vidas, solo sabíamos que nuestro amor trascendería el tiempo y la distancia... porque era verdadero, solo porque era verdadero.



PD. Cuento dedicado a ti...


lunes, 10 de marzo de 2008

El niño que limpiaba polvo estelar...


...Y el niño todas las mañanas salia de su casa, tomaba su capa, y volaba por la ventana de su habitación. Se ganaba la vida limpiando el polvo de estrellas que cubría planetas lejanos, y su jefe era un monstruo gigante, sentado en una de las lunas de Júpiter, que todos los días lo mandaba a galaxias cada vez mas lejanas, a limpiar planetas cada día mas mas aburridos...
Aveces, cuando iba camino a algunos planetas extraños en constelaciones aun no descubiertas... jugueteaba con pequeñas estrellitas fugaces, que le traían noticias de tiempos mejores... en otras nebulosas y universos. Saltarinas, cantoras, y de muchos colores, las estrellas fugaces alegraban su camino.
El trabajo del niño, consistía básicamente en limpiar el polvo de estrellas, y tirarlo al hoyo negro mas cercano... pero ya muchas veces se dejo llevar por el ocio y el aburrimiento, dejándolo libre en el espacio... "lo limpiare luego de todas formas, da lo mismo", pensaba el niño...
Todas las noches llegaba a su casa, lo que mas le alegraba el día, era ese momento, amaba su hogar, sus lunas, sus estrellas propias, sus soles!... al llegar, todos los días sacaba mil sonrisas de su refrigerador, y las devoraba acompañadas de caricias y abrazos... nada lo hacia mas feliz que su hogar... nada.

Cada día, la bolsita de polvo estelar se le hacia mas pesada, si jefe le gritaba mas, y mas le molestaban las estrellitas que encontraba en el camino... Al llegar al fin a su hogar, ya no quería nada... tiraba la bolsa y pegaba la puerta al entrar... las sonrisas comenzaron a congelarse en el refrigerador... y las caricias y abrazos se enfriaban en el horno... aun amaba su hogar, pero todo su malestar del día, lo desahogaba en el... tiraba las cosas, y no media las palabras que usaba, su hogar comenzó a entristecerse... y las casas de alrededor, comenzaron a notar que su color era cada vez mas opaco...
De noche el niño comenzó a sentir su hogar mas frío y lejano... lo cual lo agobiaba mas... lo echaba de menos, pero no era lo suficientemente sensato para reconocerlo. Sufría en su interior, pero nunca se percato, convertía ese sentimiento en ira, que desahogaba cada noche al llegar a su hogar, primero, porque no podía hacerlo con su jefe, y segundo, porque sentía en su hogar la confianza mayor de hacerlo, contra lo que mas amaba... y comenzó a sentirse muy solo...

Un día, su jefe lo mando a un lejano planeta, 5 galaxias mas allá de la famosa estrella azul del norte... el planeta era enorme y solitario, "aburrido", pensó el niño... lo que lo enojo aun más... No se preocupo de usar la bolsita, se ubico en cada punto extremo, y soplo con mucha rabia todo el polvo de estrella que había en el planeta... el polvo dio vueltas, y se alejo rápidamente por entre las estrellas, sin rumbo, y el niño se sintió aliviado... "el camino mas fácil, fue el mas rápido"... pensó el niño, y se sentó a descansar...
Ese día, mientras volaba a casa, se sentía raro... "quizás lo que hice no fue lo mejor...", pensó, tenía un pequeño sentimiento de incomodidad en su alma, esperaba que todo estuviera bien...
Cuando ya era de noche, estaba llegando a su planeta, debía rodear la órbita de Marte y aterrizaba en la Tierra... pero algo a lo lejos, noto que algo iba mal... las otras casas lo miraban extraño cuando el pasaba, y el no entendía porque... Llego a su barrio y vio su casa asustada y quemada gravemente, el reconoció las quemaduras... las había visto mil veces, eran de polvo estelar... se le acerco un niño de uniforme, y le pregunto: "tu dejaste libre el polvo del planeta que esta a 5 galaxias mas allá de la estrella azul del norte?"... "si...", respondió el niño, y su alma se quebró... Se sentó en la acera, y le dijo a su hogar con las manos en la cabeza... "lo siento tanto... me deje llevar por la rabia, y herí si querer la cosa que mas amaba en el mundo, fui un tonto... discúlpame"... la casa cerro sus ojos con una lagrima que salia por sus ventanas, y no dijo nada...
"Perdón, pensare mas mis acciones, te lo juro!, te cuidare, te limpiare!..." la casa estaba mal, no podía hablar, pero su aspecto penumbroso lo decía todo... "nunca me había dado cuenta de cuan importante eres para mi... extrañare tus sonrisas, tus caricias, tus abrazos... que ya nunca mas serán de mi...", decía tristemente el niño, arrepentido de corazón, no podía explicar con palabras el dolor que sentía por hacer sufrir su hogar, el lugar donde se sentía libre, el lugar que amaba... La casa lentamente cerro sus puertas, sus ventanas, y se durmió...

Ahí quedo el niño, solo y abandonado... había perdido todo lo que amaba, y no lo supo valorar, estaba arrepentido... pero ya era demasiado tarde...